Esta entrada es un poco atípica. A los que no quieran seguir leyendo mis penas, sólo desearles un feliz año nuevo. Si no te importa seguir leyendo mis desvaríos, sigue adelante.
Hace ya dos años que empezamos esta andadura. Este año lo acabamos malamente. Ha sido un año horrible. El 23 de junio, la empresa donde trabajaba, (o trabajo porque aunque no cobramos hace ya tres meses y no nos dan carga de trabajo desde ese día, aún no estoy despedido) decidió deslocalizarse y trasladarse a China donde consigue mano de obra en condiciones de semiesclavitud, y sin ninguna medida anticontaminación ni nada parecido, ahorrándose así el coste económico que ello supone. No tiene nada que ver la crisis. Esta ha sido una empresa tremendamente rentable en sus casi 25 años de vida. El índice de absentismo era de los más bajos de la multinacional, y la calidad con mucho, la más alta. Son libres de irse cuando quieran, desde luego. Pero para ello antes hay que cumplir las leyes. Y no las están cumpliendo. Tratan de saltárselas usando toda clase de triquiñuelas legales, con la ayuda de un bufete muy conocido metido en mil follones. Mientras, seis meses llevamos ya secuestrados sin poder tomar control de nuestras vidas. Hay muchos intereses por medio. Los sindicatos mayoritarios tienen muchos intereses políticos en esto, y están jugando a un juego muy peligroso. La administración hasta ahora en su papel: ni una mala palabra, ni una buena acción. Cuando esto acabe, se podrán dar más detalles y hay material para escribir una novela. De terror.
En el tema que ataña al blog, ha sido un año condicionado por esta canallada. He publicado pocas recetas y he tenido un parón importante. No tengo ganas, sinceramente. No se como transcurrirá 2012, pero los inicios se plantean muy duros. Cuando esto explote, porque alguna vez lo hará y tome el control de mi vida, tenemos que meditar y pensar en lo que vamos a hacer en el futuro. De momento, como no estoy despedido, no puedo ni buscar trabajo ni cobrar el desempleo por el que llevo cotizando casi 25 años. Si señores, la ley permite esto. Y no pasa nada. Es una ratonera sin salida.
No os doy más la lata. Sólo quiero desearos un feliz año a todos los que me leéis y soportáis durante todo el año. Aún no tengo claro si seguiré publicando, aunque si no lo hago, seguro que seguiré visitando vuestros blogs. Hemos hecho buenos amigos en estos dos años.
Un fuerte abrazo a todos.


